domingo, 22 de junio de 2008

Cold Open.

Matt: Vamos a escribir, vestirnos y comportarnos profesionalmente...
Harriet: ¡Eres un adolescente calentón y profanador con la sensibilidad de un repollo!
Matt: ...y todo eso comenzará en unos minutos más.
Matt Albie v/s Harriet Hayes, "Studio 60 on the Sunset Strip"


La historia comienza un día en que estaba revisando mi correo electrónico y las noticias de la mañana, cuando sin previo aviso mi ex-polola, quien me mantuvo bloqueado en Messenger por 3 semanas después de que terminamos, me saluda. Mi cara de sorpresa y extrañeza no se hizo esperar... "¿De qué querrá hablar?". Mi usual escepticismo evitó que me hiciera mayores ilusiones de una reconciliación. Efectivamente, quería preguntarme unos datos de trabajo (estaba buscando pega). Reluctantemente le di un par de datos y se despidió.

Rato después conversé con mi mejor amigo, quien me comentó de que ella le comentó acerca de nuestra pequeña conversación, reclamando por mi "negativa" a ayudarla. "You know what to do, Rico"1, me decía mi compadre. En ese momento fui yo quien presionó el botón de bloquear de Messenger. Pensé que es de mal gusto y muestra de una insensibilidad mayúscula que ella pensara que si ya me olvidó, yo tenía que olvidarme de ella al mismo tiempo. La sincronización de emociones es una falacia.

Rato después fui a ducharme. Y en eso me puse a dar vueltas el tema en la cabeza. Y en eso surgió una pregunta fundamental:

"Si las mujeres son pokemonas y pelolais hasta quizás los 22 años, y de los 30 para arriba son brujas, ¿Qué hay entre medio?"

Generalmente en ese intervalo de edades se asume que se alcanza cierto nivel de madurez emocional. Era una duda muy válida. Las peloláis tienen fama de ser egocéntricas y manipuladoras, las pokemonas sueltas ("poncias"), y las brujas manipuladoras y maquiavélicas. Así que hice la pregunta en un foro privado que tenemos con unos amigos. Una de ellos fue Mónica, quien ya llevaba tiempo comentando temas amorosos y es erudita en el tema.

A Mónica la cautivó el tema también, y en cierta forma recogió el guante, hasta el punto en que llegó a generalizar mi pregunta: "Entre tanta bruja, pelolais y pokemona, ¿Dónde están las mujeres?". Y la expandió: "Y aprovechando el vuelito, ¿Dónde están los hombres?". El "aprovechar el vuelito" no fue feminismo, ni queja contra los hombres, ni carece de argumentos. Los hombres también estamos bastante fregados en estos tiempos de la cultura del reggaetón, Yingo, farándula y una educación de baja calidad.

Es por eso que decidimos iniciar este blog. Mucha experiencia amatoria no tenemos, pero hemos visto caídas (¿no será mejor dicho, catástrofes nucleares?) amorosas, y ya saben, en un país de ciegos, el tuerto es el rey.


1: Frase de la película Starship Troopers: "Ya sabes qué hacer, Rico".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vuelvo a decir lo que se dijo en la conversa: hasta el mayor prototipo quizás no lo sea tanto.

En vez de gastar tiempo calificando, es mejor escuchar las señales que te da antes. Realmente tu ex NUNCA te dio una pista o tuvo alguna actitud que te hiciera pensar que las cosas podrían terminar así?

Apuesto a que sí. Y eso, no tiene nada que ver con respecto a la supuesta exp. Yo tampoco tengo mucha pero en base a prueba y error cada dia me cuesta menos sacarle la foto a alguien. Menos mal.

Melissa Amaro Poblete dijo...

¿Y dónde estás tú?


¿Dónde está uno mismo?


Muchas veces, el problema no es que no hayan hombres o mujeres "disponibles", sino que es uno o una quien no está disponible para el resto. Y con disponibilidad me refiero a la capacidad de amar que una persona posee.

Así que en vez de buscar respuestas afuera, es mejor partir desde adentro y preguntarse "¿qué es lo que yo puedo ofrecer?".

Saludos!

Viole dijo...

Ambas posteadoras han escrito lo que yo quería escribir.

Un abrazote ;)